martes, 21 de julio de 2009

A propósito de Joaquín y Ana.

Quiere Trianerías ser un Altozano con los brazos abiertos de par en par para todo aquel que quiera cruzar el puente y asentarse en el arrabal. Y como hace tiempo que acabamos con el fielato, no cobramos nada, al contrario damos las gracias y la bienvenida.
Rompe el hielo de las colaboraciones Juan Luis Franco que aunque no tengo ni idea de donde nació, si sé que acaba de pasar por la capillita de la Virgen del Carmen santiguándose. Como diría el registrador-calificador Maese Burgos; “este tío, sí es trianero”.


A propósito de Joaquín y Ana.
Por Juan Luis Franco.


Conocemos los nombres de muchos personajes o santos sin plantearnos, a veces, de dónde los hemos sacado.

Nos pasa con los personajes secundarios de la Semana Santa, utilizamos nombres que todos damos por sabidos. Estos nombres son así por tradición y nadie los pone en duda.

¿Cómo se llaman los romanos? ¿Cómo se llaman los ladrones crucificados con Jesús? Muchos nombres no aparecen en los Santos Evangelios, pero ¿dudamos acaso que los padres de María se llamaban Joaquín y Ana? Nos parecería arriesgado. ¿De dónde hemos sacado los nombres de los Reyes Magos? Numerosas historias no fueron narradas ni por Mateo, ni por Marcos, ni por Lucas, ni por Juan. ¿Nació Jesús en una cueva? Pues bien, estas historias y estos nombres los encontramos en los Evangelios Apócrifos.

Este es el caso de Ana y Joaquín, de Joaquín y Ana.

El nombre de Santa Ana, junto con una particular “biografía” lo encontramos en un Evangelio Apócrifo, un texto que se data como no posterior al siglo IV, pero vamos a lo que nos interesa.

En el primer versículo del segundo capítulo del Protoevangelio de Santiago aparece la primera referencia que se tiene constancia del nombre de Santa Ana. Estos textos están dedicados a sus problemas de esterilidad y la bendición de poder concebir descendencia.

II, 4. Y Ana, sumamente afligida, se despojó de sus vestidos de duelo, y se lavó la cabeza, y se puso su traje nupcial, y, hacia la hora de nona, bajó al jardín, para pasearse. Y vio un laurel, y se colocó bajo su sombra, y rogó al Señor, diciendo: Dios de mis padres, bendíceme, y acoge mi plegaria, como bendijiste las entrañas de Sara, y le diste a su hijo Isaac.

Tras muchas quejas al cielo, fue atendida
IV 1. Y he aquí que un ángel del Señor apareció, y le dijo: Ana, Ana, el Señor ha escuchado y atendido tu súplica. Concebirás, y parirás, y se hablará de tu progenitura en toda la tierra. Y Ana dijo: Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si yo doy a luz un hijo, sea varón, sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, mi Dios, y permanecerá a su servicio todos los días de su vida.
(...)
4. Y he aquí que Joaquín llegó con sus rebaños, y Ana, que lo esperaba en la puerta de su casa, lo vio venir, y, corriendo hacia él, le echó los brazos al cuello, diciendo: Ahora conozco que el Señor, mi Dios, me ha colmado de bendiciones; porque era viuda, y ya no lo soy; estaba sin hijo, y voy a concebir uno en mis entrañas. Y Joaquín guardó reposo en su hogar aquel primer día.
(...)
V, 2. Y los meses de Ana se cumplieron, y, al noveno, dio a luz. Y preguntó a la partera: ¿Qué he parido? La partera contestó: Una niña. Y Ana repuso: Mi alma se ha glorificado en este día. Y acostó a la niña en su cama. Y, transcurridos los días legales, Ana se lavó, dio el pecho a la niña, y la llamó María.

2 comentarios:

  1. Una magnífica reproducción en plata de las imágenes de Santa Ana y la Virgen que preside el altar mayor de la parroquia trianera, va en el frontal de la Virgen de la Estrella,y también una escena de Santa Ana con la Virgen niña, es la escena del techo de palio de la Virgen de la O.

    Igualmente, ya al otro lado del río, creo recordar unas magníficas imágenes de Santa Ana y la Virgen tanto en el Salvador como en la capilla de la Hermandad del Museo.

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  2. Y en el caso de que surgiera alguna duda después de leer la entrada, consulten con esta muchacha, que te empapa de lo que sea...

    Un saludasso.

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