martes, 22 de septiembre de 2009

El puente libre de candados, ¿para cuando los bancos?

Ya está el Puente liberado de los dichosos "candaitos". Todos han -hemos- colaborado para desfacer el entuerto. La solución ya fue apuntada en Trianerías; unos buenos cortafríos en las manos de un par de operarios...ya sólo falta que le vuelvan a poner sus bancos...

jueves, 10 de septiembre de 2009

Libros mugrientos.

Hoy se ha hecho patente en cualquier centro educativo de Triana. Hoy ha comenzado el curso escolar bajo las directrices de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

Hoy los niños trianeros han salido del colegio con un montón de libros usados bajo el brazo. Unos, los menos, en buen estado, otros con un lamentable aspecto. Libros de apariencia desagradable. Libros que si se echarán en una porquera, los cerdos saldrían vomitando.
Qué pena.

Es un paso atrás en el sistema educativo. Otro paso más hacia atrás.

Este que suscribe es hijo de un humilde trabajador, tan humilde que no podía llevar a su familia de vacaciones, pero tan grande que compraba a sus hijos cada año sus libros escolares. Y el mismo caso se repetía en miles de familias trianeras. Estábamos en la dictadura, con ausencia de libertades, con los trabajadores sometidos al caciquismo del empresario y del patrón...pero todos los niños estrenaban cada año sus libros.

Libros nuevos con el peculiar y maravilloso olor del papel recién imprimido. Libros nuevos preparados para ser abiertos por primera vez por pequeñas manos infantiles. Libros donde se descubría todo el universo del saber sobre un soporte lleno de inmaculadas fragancias.

Se han cargado el invento.

Hoy no es así. Dicen que no hay mayor injusticia que tratar por igual a los desiguales, y en lugar de facilitarle todos los medios -absolutamente todos- a los más desfavorecidos, tiran por la calle de en medio. Café para todos. En lugar de limpiar los casos sucios, lazan una veladura de mugre sobre el universo. Todos igualados en la miseria.
Ayer dijo un concejal de Izquierda Unida que en Sevilla existe un cáncer dentro de la política de izquierda.
Y yo digo ¿uno sólo?

martes, 8 de septiembre de 2009

Sólo lavar y marcar.

Ya esta nuestra Estrella en las instalaciones de la Cartuja, en terrenos de la Vega de Triana, en el IAPH.
Allí se encontrará con Santa Ana y la otra Virgen que presiden el altar mayor de la Real Parroquia.
Y como si de ir al centro Quesada de peluquería se tratase, están listas para su restauración.
Pero por favor señores técnicos; sólo lavar y marcar ¿eh?

lunes, 31 de agosto de 2009

Kale borroka trianera.


Podríamos jugar al juego de las siete diferencias.
1.-Una foto es en blanco y negro y la otra no.
2.-Casas de una o dos plantas frente a altos edificios.
3.-Pavimento de adoquines en la primera y asfalto en la segunda.
4.-Los cascos de los bomberos.
5.-Los autobuses.
6.-Las mangueras.
7.- Y... las...los... el...(ejem)...bueno nunca se me dieron bien estos pasatiempos.
Y no hay más. Entre una y otra fotografía median setenta y cinco años. Y parece que no ha pasado el tiempo. Nada nuevo bajo el sol.
La violencia callejera siempre presente. Del Puente a Navarra, del Altozano a Gasteiz, de Castilla a Bilbo, de la Cava...da igual. Setenta y cinco años las separan, más de mil kilómetros. Violencia y más violencia. Nadie razona nunca.
1934. Bienio radical-cedista en la II República. Huelga general para golpear al gobierno. La política y los políticos siempre ordenando. A la huelga. -Pero si no trabajo no cobro. -!A la huelga. La libertad siempre coartada por los que mandan. A la huelga. -!Ese autobús esquirol, quémenlo! !Es la huelga! !Viva la libertad! Triana controlada por los piquetes. Gritos, iras, llantos. La alegría de Triana siempre recibiendo puñaladas en el corazón. Siempre por los mismos, siempre mangoneada por cuatro políticos aficionados...aficionados al ciclismo, tanto monta, monta tanto...¿y los que vamos andando?
2009. Que quieren que les diga que ya no sepan. Les aseguro que los vascos y los trianeros son gente noble y cabal...pero en todos lados hay aficionados a la política.
A tragar. No queda otra.

jueves, 27 de agosto de 2009

Un guapetón.

Por José de Velilla.

Aquella noche, después de una copiosa lluvia, había salido la luna, que tan pronto brilla en los claros del cielo como se arrebozaba en los cenicientos y desbandados nubarrones, que huían en precipitada carrera impulsados por el huracán.

La noche estaba temerosa: sonaban las dos de la madrugada en los relojes de la Catedral y del Ayuntamiento de Sevilla, y yo me dirigía a mi casa (y de ustedes) a paso gimnástico, para ganar el tiempo que me habían hecho perder los aguaceros, obligándome –desprovisto de paraguas e impermeable- a esperar, refugiado bajo los dinteles de una puerta cerrada, a que cesara la lluvia y disminuyesen los arroyos de las calles.

Al desembocar en una de éstas, que apenas mediría de tres a cuatro metros de anchura, vi en medio de ella a un hombre alto, seco, con pobladas patillas a lo contrabandista, sombrero cordobés derribado sobre el cogote, y capa sujeta al hombro izquierdo, arrastrándole por el suelo lo demás del paño. Blandía mi hombre una navaja descomunal con honores de machete o sable, y con ella dibujaba en el aire tajos y reveses y daba tremendas puñaladas en las paredes de uno y otro lado. Animábase en estos ejercicios recitando en voz alta, enronquecida por el zumo de uva o leche de parras, y con lengua torpe y trapajosa, el invariable monólogo del perfecto borracho.

Como mi paso por la calle era forzoso, y temí algún desaguisado me paré en la esquina con la esperanza de que siguiera su camino, si por ventura seguía alguno aquel adorador de Baco y discípulo de Marte, y entretúveme en escuchar sus discursos.


-Por aquí no pasa naide, decía él, hablando sólo y haciendo milagros para guardar el equilibrio. ¡Olé, vivan los valientes! Pa guapo yo…y la gente e mi barrio, la gente e Triana…Allí toos semo unos barbianes. Estos señoritines e Sevilla, ni sirven pa náa, ni valen pa náa…!Viva la mare que me echó ar mundo, y viva yo, y lo valiente que soy!
Y acreditándolo con los hechos, descargó una terrible puñalada sobre la pared, que estaría reblandecida por la lluvia, pues cayó al suelo un montoncillo de escombros.
-¡Josún…! Exclamó el beodo, admirando su propia hazaña y el desconchado, y desclavando el navajón. ¡Josún…! ¡Si esto lo jago con un cuerpo e ladrillo, qué no jaría con un cuerpo e carne e verdá! ¡Que vengan guapos!...!Náa, que por aquí no pasa naide sin que lo moje!...Na más que la gente er barrio, los trianeros, porque los valientes nos ebemos respeto…!Ole ya, y viva mi barrio!
En esto, al dar un enorme traspiés, deslizáronsele al suelo, sin que lo advirtiera, sombrero y capa, quedando esta tendida a lo largo.

-¡Que lo digo, no pasa naide!..., repetía él, con la pesadez del vino. Pero…¿qué burto e jese? dijo, fijándose en la capa y el sombrero. ¿Habré matao a arguno sin sentirlo? Vamos…pos si son una pañosa (1) y un estache… (2) Algún pobrete, viéndome aquí jecho un Francisco Esteban, se habrá esnuáo esa empeimenta pa juí con toa libertá. ¡Náa, que pa valiente yo…y que por aquí no ejo pasá a naide más que a la gente e Triana, a la gente e mi barrio, que e er barrio de los mozos crúos!
Faltándome ya la paciencia, me aventuré a entrar en la calle, pegando mi cuerpo a la pared y empuñando el bastón como arma defensiva. Llegué, receloso, a ponerme enfrente del orador, y cuando yo esperaba que éste me acometiera, vi con asombro que retrocedió y cerró la navaja, diciéndome al propio tiempo:
-¡ Vayasté con Dió, y sin cudiao, que usté va pa er barrio!
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(1) capa (2) sombrero
Fuente; Revista Blanco y Negro 19 de agosto de 1893

domingo, 23 de agosto de 2009

Calentitos para la ola de frio.

Ojú que calor más mala.

Estamos todos asustados con las noticias que nos inundan por doquier. Que si alerta amarilla, que si alerta naranja, que si cuidado con los niños y los ancianos con las deshidrataciones y los golpes de calor... Parece como si en Triana en el mes de agosto nunca hubiese hecho calor.

Pero estas calores son las habituales en estas fechas. Ocurre sin embargo que ya no estamos acostumbrados. Salimos de casa con el aire acondicionado, lo ponemos en el coche, los autobuses son congeladores, las oficinas y comercios no digamos, y claro, el ratito que estamos en la calle nos parece sofocante y más aun con los guantazos que te dan los compresores de los aparatos de refrigeración.

Para refrescarnos y contrarrestar lo anterior traemos a esta barandilla del barrio, la terrible ola de frio que nos invadió en los meses de enero y febrero de 1934.

Cuentan las crónicas que una ola de frio polar procedente del ártico recorrió toda Europa y el norte de América donde se llegaron a congelar las cataratas del Niágara con temperaturas de 3oº bajo cero. En Sevilla padecimos hasta 5º bajo cero.

Las peores consecuencias se pagaban en los duros trabajos de la madrugada del mercado de mayoristas del Barranco junto al Puente de Triana.






Las dos magníficas imágenes anteriores y sus correspondientes "pies de fotos" hablan por si mismas.
Candelas y calentitos eran agradables alivios para un frió que cortaba como cuchillos y se calaba en los huesos y las articulaciones hasta entumirlos.
!Qué frió! ¿No?
Por cierto, hablando de calentitos; es una pena que cada vez menos gente les llame así. El churro está poco a poco ganando la batalla. Por eso desde Trianerías emprendemos la reivindicación de nuestra habla.
Amigos: a la masa frita, en Sevilla y en Triana, se la llama CALENTITOS. De papas o de rueda, pero calentitos, y los locales donde se expenden son calenterías. Déjense de churros y churras, de porras y porros, de jeringos y jeringas.
Sean cultos, sean sevillanos y trianeros, llamen a las cosas por su nombre, y si algún paleto se asombra del término, remítanlo al diccionario
Háganme el favor.

sábado, 22 de agosto de 2009