lunes, 17 de agosto de 2009

Por un Puente libre; !! candados no !!



Desde la web http://www.trianavirtual.es/ me remiten esta invitación en forma de pegatina para liberar a nuestro Puente de los desafortunadamente famosos candaitos. El artículo en cuestión lo puede leer haciendo click AQUI.
La idea es ponerle la pegatina a los candados, no al Puente.
Me sumo a la iniciativa y aquí queda incluida.

Aunque personalmente considero más eficaz y resolutivo que un operario municipal se pase una mañana con un cortafríos en condiciones y acabe con todos ellos y si continúan con la manía, repetir la acción cada semana.

Y en un mes; asunto resuelto.

jueves, 6 de agosto de 2009

La Vega de Triana.

"La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia".
Sócrates.


No sé a que necio e ignorante malandrín se le ocurrió un día llamar el Charco de la Pava a todas las tierras situadas entre el margen izquierdo del nuevo cauce del Guadalquivir y el muro de defensa, e incluso prolongarlas hasta tierras cartujanas de Santa María de la Cuevas. Es probable que en los prolegómenos y estudios previos a la nueva reestructuración urbana de la Exposición Universal de 1992, algún lumbreras venido del norte, del centro, del este o del oeste, escuchase ese nombre y le hiciese gracia. -Aparcamiento del Charco de la Pava- pensaría... y se quedó tan pancho.
Desde finales de los ochenta, nuestros políticos locales y nuestros periodistas han seguido agrandando la bola de nieve, demostrando otra vez la más absoluta y lamentable ignorancia a que nos tienen acostumbrados. Y hablan sin recato de traslado de la feria al "Charco de la Pava", del mercadillo del "Charco de la Pava", de la botellona en el "Charco de la Pava", del parque dunar en el "Charco de la Pava", y así un largo etcétera.
La población se ha acostumbrado al término y lo ve cotidiano y normal. Pero para los viejos trianeros -y los no tan viejos entre los que me incluyo- el termino nos suena a un chocante inaguantable.
A lo que los "modernos" llaman Charco de la Pava, no es otra cosa que la Vega de Triana.
Me gustaría que los que leyesen estas lineas, se saliesen del redil aborregado en el que nos han metido y reivindiquen el verdadero nombre de esas tierras que nacían en las últimas viviendas de Triana y morían en los límites de Camas, Tomares, San Juan de Aznalfarache y el margen derecho del cauce de los Gordales. Tierras trianeras de huertas y de tejares.
Para situarnos pueden ver en la anterior fotografía aérea de 1956 lo que aproximadamente sería la Vega de Triana -en un circulo rojo- que incluso se extendía e incluía hacia el norte la Huerta de la Cartuja, parte de cortijo de Gambogaz y por el sur llegaba hasta el mentado cauce de los Gordales -en el actual campo de la feria y avda. Juan Pablo II-.
La Haza del Huesero - en el círculo azul- fue un barreduela chabolista que se creó dentro de la Vega. Y en el círculo verde estaba el Charco de la Pava cuyo origen fue una venta a la que dedicaremos el próximo post.
Estarán conmigo que es un crimen (metafóricamente hablando) que al todo se le llame por una de sus partes.
Como orientación, la linea amarilla corresponde a la calle San Jacinto y la avda. de Coria.

Ilustro mis argumentaciones con recortes de prensa en los que verán como siempre se le llamó la Vega de Triana.

Casi siempre sobre noticias de las múltiples inundaciones que la azotaron.

Siempre se la llama Vega de Triana, en los años setenta, en los sesenta, en los cincuenta, en los cuarenta, en los treinta...
Vega de Triana, siempre Vega de Triana o simplemente la Vega.
Maravillosa la siguiente instantánea de una de la riadas del Guadalquivir en los años veinte, observen al fondo a la izquierda a la Giralda, visible pues aun no se había construido el muro de defensa.
El siguiente artículo pertenece al Diario de Mallorca de 1810, en plena invasión francesa. En 1810 ya se le llama Vega de Triana y no de ninguna otra forma.
Y en esta bella estampa de la revista La Lidia de 1894.
O en la Revista de España de 1891 narrando la salida de las carretas camino del Rocío.

Remataremos la faena con tres planos históricos de Sevilla y su universal arrabal.
Por orden cronológico aparecen el de Juan Talavera de1890, Antonio Padura de 1891 y el de Antonio Poley de 1910


En los tres nos encontramos la denominación de Vega de Triana o simplemente Vega.
Ya lo saben, hagamos justicia a la memoria histórica y llamemos a cada cosa por su nombre.
La Vega de Triana. Rebatan cualquier otro nombre. No sean políticos ni periodistas ignorantes y proclamen la verdad a los cuatro vientos.
-o-
Pd. Para ver la imágenes a mayor tamaño hagan click sobre las mismas.

miércoles, 5 de agosto de 2009

El Puente, es de Triana.

Con esta bellísima ilustración del libro Seville; an historical and descriptive account of "the pearl of Andalusia" editado a principios del siglo XX, vamos a intentar contarles que el Puente es de Triana.
Puede parecer una obviedad para alguno o una cuestión baladí para otros, pero ¿a que nunca se han preguntado a que distrito pertenece el puente de Isabel II? Es más ¿tienen distrito o pertenecen a alguno de ellos los puentes de Sevilla?
Si consultamos la página oficial del Organismo de Correos nos encontramos lo siguiente:




Efectivamente, el Puente de Isabel II aparece con un código postal, pero no con un código cualquiera. El 41010 y no otro es el código en cuestión. Ningún otro puente lo tiene. El 41010, exactamente el mismo que el resto de Triana.Así que ya lo saben, cuando dejen atrás el puesto de calentitos junto al barranco y comiencen a transitar el Puente; ya están en Triana.

domingo, 26 de julio de 2009

Los vainas de las banderas.

Andan los notas dando la nota.
No precisamente notas al compás de la soleá.
Como siempre, los políticos politizando todo lo politizable. No tienen remedio. Ahora resulta que en plenas fiestas trianeras de Santiago y Santa Ana, les da por vestir la muralla de la calle Betis con trapos y telas de colores; ¡con el calor que hace! Aprovechando que temporalmente les ceden suelo y estructuras para montar una caseta, se valen de ésta para sus reivindicaciones. Desde la caseta de Izquierda Unida se lanza una tela con los colores de la bandera republicana, y desde la del Partido Popular se hace lo mismo, para contrarrestar y como desagravio, con otra tela con los colores de la bandera española. Otros años, los primeros, te colocaban la bandera cubana, tan trianera ella… El caso es dar por saco y no dejarnos vivir la fiesta en paz.
No quiero pecar de demagogo, ni de alarmista, ni de extremista, sólo quiero que no nos amarguen la fiesta como ya lo hicieron en el 31 y en el 36.

A ver si se enteran. Triana es muy suya, y no necesita reivindicarse con banderas ni precisa de ángeles salvadores de derechas ni de izquierdas.
Triana quiere que el dinero que pagan los trianeros con sus impuestos se emplee de forma honrada y nadie trinque nada en el camino. Triana quiere vivir en paz salvaguardando sus esencias dentro de un lógico progreso social.
Triana y los trianeros quieren, por ejemplo, una piscina pública dentro del barrio, que no es de recibo bañarse en el rió y salir con olor a barbo, o tener que coger el coche o un autobús para bañarse en la magnífica piscina pública de cualquier pueblo del Aljarafe. Piscina que podría estar en los muchos metros cuadrados baldíos que hay en Puerta Triana o en terrenos de la Vega, sí, de la Vega de Triana y no se ese invento lingüístico de los modernos políticos y periodistas que la llaman Charco de la Pava con una ignorancia histórica que da vergüenza.
Pues si, ahí andan los vainas perdíos, con la guerra de los trapos, haciendo portadas de prensa y dándose una notoriedad que no les corresponde, porque en la Velá lo único importante es la propia Velá de Santa Ana y el regocijo de sus gentes y sus visitantes desde el mirador de la calle Betis, mirador de los reflejos de Sevilla en el rió, mirador de las caídas de los muchachos que intentan atrapar el éxito efímero por un palo pringado de sebo, mirador desde donde no se divisan ballenas.
Déjennos en paz y preocúpense de hacernos felices, aunque sólo sea mangando un poquito menos y no perdiendo las cosas que tanto esfuerzo nos han costado.
Déjense de trapos con colorines, porque en Triana y en su Velá como dice mi admirado García Barbeito, la única bandera importante es la de la cucaña, aunque para coger y pelear por esa bandera hay que tener dos huevos y correr el riesgo de perderlos.

viernes, 24 de julio de 2009

Por Santiago y Santa Ana.

Por Santiago y Santa Ana; fiesta en Triana.

La velá de Santa Ana para los trianeros, que desde tiempo inmemorial celebró cultos en honor de la Abuela que vive casi al final de la calle Larga.

Veladas junto a Santa Ana, no de velatorios fúnebres, sí de regocijo junto al rio.

En otros tiempos la Velá no tenía pregones, ni falta que le hacían...bueno sí, pregonaban los higos chumbos y las avellanas verdes. Velás de puestos de melones y de cabalgatas con carrozas alegóricas y de toda Triana en la calle. Velás para disfrute de la chiquillería remojándose en el rió, con sus grandes cucañas, waterpolo, y caza del pato, y donde hasta la bicicletas circulaban por las aguas... Velás de mucha alegría y diversión con concursos de balcones, de calles y hasta de belleza. Partidos de fútbol, carreras ciclistas, de sacos, de patinetes, carreras muchas carreras. Velás con mucha guasa y cachondeo. Mucho baile y mucho cante.
La diversión a la orilla del Guadalquivir.

Mucho arte por Santiago y Santa Ana.





Nota; fotos del archivo de ABC y de diversas publicaciones de los siglos XIX y XX. Los texto de prensa son de los años veinte.

miércoles, 22 de julio de 2009

El fantasma de la calle Troya.

Cuentan que a las misteriosas y más profundas horas de la madrugada, en la España de la posguerra, cuando el sereno daba la primera de las cabezadas, a veces aparecía una figura fantasmagórica por el arquillo de la calle Troya.
El temor y el pánico se adueñaron de los vecinos de la zona. Puede que existiese también su punto de guasa y hasta de aburrimiento pero el caso es que no se hablaba de otra cosa; un terrible fantasma recorría Triana.Un miedo insuperable y desconocido comenzó a transitar por la collación, transmitiéndose de boca en boca por los alrededores de la Real Parroquia.
Unos decían que era un espíritu de luz cuyo cuerpo fue tiroteado en la guerra, otros que era un casero difunto que tenía algunos recibos pendientes de cobro, y otros muchos aseguraban que era el alma errante de un ditero que visitaba a sus antepasados en el patio de Monipodio.
En cualquier caso, nadie osaba salir de su casa, ni siquiera mirar por la ventana pasadas las doce de la noche. Los chiquillos aumentaban el pavor contándose historias trágicas y sangrientas en los corrales y en los patios de las casas de vecinos. Los trasnochadores, a la vuelta del sarao, se asustaban del ruido de sus propias pisadas y salían corriendo –pies para que os quiero- dándose patadas en el culo del mismo miedo.
El asunto llegó incluso a oído de las autoridades, que como suele ser habitual, se tomaron su tiempo pensando como atajar el problema.
Y fue que una noche como otras tantas el fantasma apareció de nuevo, con una sábana hasta los pies, una olla en la cabeza y sobre ésta una vela encendida…
No fue buena aquella noche para el fantasma, tan acostumbrado como estaba a pasar unas horas en coyunda horizontal tan placenteramente con aquella mujer casada.
Esa maldita madrugada un chivatazo le jugó una mala pasada. Esperándole tras la esquina de la calle le esperaba un marido engañado con un palo en las manos que asaltándole a traición le dispensó trancazos a mansalva.
Aquella noche ingresó malherido un hombre en la casa socorro del Prado. Según indicó se había caído por la muralla de la calle Betis dando con sus huesos en la zapata. Politraumatismo craneoencefálico y múltiples contusiones dejó escrito en su informe el médico de guardia.Nunca más se supo del fantasma, ni del cornudo, ni de su mujer, ni de la sábana, ni de la olla, ni de la vela, ni siquiera del garrote.
Violencia de número le llamaríamos hoy en día.
Aun hay quien recuerda como durante muchos años, algunas madrugadas de agosto a esa hora soñolienta en que cambia la segunda imaginaria, se oían lamentos, gritos y palos sobre una olla. Los sonidos impregnaban las fachadas. Y a veces un viejo lisiado al pasar se detenía y suspiraba.

martes, 21 de julio de 2009

Vendo Opel Corsa.

O alquilo piso en Santa Cecilia que al caso es igual.
¿No les suena a panel de supermercado o a tablón de anuncios de la facultad o del currelo?
Pues sí -que ganas tenía de escribir este post- eso parece el pedestal del monumento que nos pusieron a la misma entrada del callejón de la Inquisición hace un tiempo, para recordarnos como revestimos de gresite nuestros cuartos de baño. Nunca he sabido si el monumento es en honor a los alfareros o a los ceramistas, que no son lo mismo, o si en realidad es a los gresiteros.
Un pedestal con ruedas, o mejor dicho con bolas de ruedas de cojinetes gigantes, de esas que usábamos los chiquillos para hacernos los patinetes. Puesto de helados le llaman algunos, quizá por su parecido a los mosaicos que hay en Chipiona o Sanlúcar en las fachadas de las heladerías de la Ibense, salvando las distancias claro está. A mi me recuerda más al carrito que traía el tío de los coquis cuando llegaba vestido de blanco, empujando aquel artefacto que portaba un panel agujereado lleno de deliciosos cucuruchos con merengue y bolitas de anís…y su cucharita.
Y entre gresite y gresite, losetita blanca con letra de soleá. Toma ya. Porque vamos a ver ¿qué tienen de relación intrínseca la alfarería o cerámica con el cante por soleá? ¿todos los ceramistas sabían cantar? ¿cantaban todos los alfareros? ¿era acaso obligatorio para entrar en un horno entonar aquello de “…y llévalo a la muralla, dale un buchito de teta, ya verás como se calla”?
Disculpen mi ignorancia pero no lo entiendo.
Y el niño. ¿dónde me dejan al niño? No tiene guasa el niño ni .
¿Pero que está haciendo el niño por Dios? No se si está sacando una tarjeta roja por vil entrada a Kanouté, o si le acaba de tocar el peluche de moda en la tómbola y enseña el boleto, o si consiguió una de las demandadísimas entradas para la final de Copa en la taquilla, o si es el abuelo que canta bingo y enseña al cielo el cartón después de salírsele la dentadura –fallo del supercorega-. ¿Y tiene ese niño edad para trabajar? ¿estamos ante un claro caso de explotación de menores? ¿Torrijos no se ha dado cuenta de eso?
Supongo que doctores tiene la Iglesia para estos asuntos, aunque no habría venido nada mal el dinero empleado en este monumento, para darle un arreglito a la fachada de la cerámica Santa Ana, que eso sí que es un monumento a la cerámica de Triana y lo demás son cuentos, tonterías y gresites.
Si Torquemada levantara la cabeza…
Lo dicho; vendo Opel Corsa.